Aguas termales: Descubre sus beneficios

Muchas veces las aguas termales se ubican en la zona de fallas geológicas: por estas fallas penetran las aguas subterráneas que, al alcanzar mayor profundidad, se calientan. Luego regresan a zonas superficiales ya más calientes o incluso a modo de vapor.

Historia

Los baños termales tienen su origen en la prehistoria. Se cree que el ser humano copió este acto de los animales, que cuando se encontraban heridos o enfermos buscaban alivio en los manantiales naturales de altas temperaturas. Desde ese momento, las cualidades terapéuticas del agua termal comenzaron a ser respetadas y a ser consideras como un elemento sagrado hasta nuestros días.

La verdadera devoción por los baños termales comenzó durante la época griega, incluso en la Odisea Ulises hablaba de las bondades de los baños terapéuticos.

Sin embargo, los romanos fueron los encargados de extender el poder de la hidroterapia sobre la salud. Durante la Roma Clásica, los baños termales como técnica terapéutica cogieron gran relevancia por toda Europa. Su idea era la de restablecer el equilibrio normal del cuerpo mediante la mejora de la salud de los pacientes.

Al llegar el cristianismo a Europa, dejaron de ocupar un lugar destacado como instrumento terapéutico, ya que en esta religión el culto al cuerpo era algo irrelevante. La hidroterapia renació a principios del siglo XVI, con la invención de la imprenta.

A principios del siglo XIX los baños termales pudieron coexistir sin muchos problemas con otros medios más rápidos y eficaces para curar enfermedades, que había empezado a desarrollar la medicina. No obstante, todo cambió cuando llegaron las guerras, la Revolución Industrial y el crecimiento de las ciudades, generándose nuevas enfermedades que necesitaban nuevos tratamientos. Como consecuencia, las virtudes de los baños termales pasaron a un segundo plano.

Los balnearios vivieron su época de mayor esplendor como santuarios de la curación a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Sin embargo, sólo las élites de la sociedad podían acceder a estos centros.

Actualmente, por fortuna, los balnearios pueden ser visitados por las diferentes clases sociales y quizás se puede afirmar que los baños termales vuelven a ser una referencia en temas de salud.

Mejoran el sistema inmunitario

También mejora y estimula el sistema inmunitario, relaja la mente, aumenta la producción de endorfinas y regula las funciones glandulares. Estos efectos en el cuerpo se deben a los minerales que contienen las aguas, como ser magnesio, calcio, azufre y carbono.

El metabolismo

Al bañarse en aguas termales se mejora la alimentación de los tejidos del cuerpo, incrementando el metabolismo. Al mismo tiempo, la temperatura del agua estimula el intestino, favorece la digestión y mata gérmenes.

Hidratación

Otra de las virtudes del uso del agua termal es la hidratación de nuestra piel. Hay estudios que aseguran que utilizar este producto durante una semana consecutiva disminuye la sequedad de nuestro rostro entre un 80 y 90%. El agua termal no entiende de estacionalidad, sino que su uso es muy beneficioso durante todo el año. Usarla nos hará llevar mejor nuestra exposición al aire acondicionado, los cambios de temperatura o la calefacción, entre otros agentes externos.

Poder antioxidante contra los radicales libres

Esos componentes como el magnesio o el manganeso sirven para cuidar y mantener vivas las células de nuestra piel. Esto se traduce en un retraso del envejecimiento de nuestra piel, por lo que las arrugas aparecerán más tarde.

La oxigenación

El organismo se oxigena al sumergirse en estas aguas a altas temperaturas. También, se aumenta la circulación de la sangre y la producción de endorfinas. Por sus beneficios físicos y psicológicos, los tratamientos con aguas termales son muy recomendados para post operatorios de cirugías.

Cura postnatal

Los efectos físicos y psicológicos del embarazo y el parto suponen un fuerte impacto para las mujeres. La balneoterapia puede ayudar a la cura postnatal: a la recuperación y el alivio del estrés tras el nacimiento. Se recomienda el uso de las técnicas y baños termales pasados tres meses del momento de dar a luz.

Tratamiento de enfermedades respiratorias leves

Otro de los beneficios de las aguas termales reside en su capacidad para mejorar desde procesos catarrales, acelerando la recuperación, hasta otras patologías como el asma, rinitis o laringitis, ya que aumentan el riego sanguíneo de las zonas tratadas.

 Activación de la circulación sanguínea

 Los baños de contraste de frío y calor logran provocar que los vasos sanguíneos se encojan y dilaten de forma sucesiva. Con esto se consigue estimular la circulación local en las extremidades, lo que contribuye a mejorar la recuperación de las zonas dañadas, ayudando a reducir la insuficiencia venosa, las arañas vasculares o las piernas cansadas.

 Las articulaciones

Los problemas articulares y dolores musculares se benefician enormemente de los baños termales. El calor disminuye la rigidez y mejora la movilidad. “Las aguas termales tienen propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Son útiles en enfermedades reumatológicas y autoinmunes”

Aguas termales

Recomendaciones generales para el uso de las aguas termales

  • Siempre es mejor consultar con su médico antes de utilizar la terapia con aguas termales en caso de que se encuentre embarazada o tenga alguna enfermedad.
  • Evite bañarse solo en aguas termales, los adultos mayores las deben de usar con precaución y no las utilice si se encuentra bajo el efecto del alcohol o alguna droga.
  • Ingresa a las aguas termales luego de dos horas de almorzar. La digestión hace que la sangre circule hacia las vísceras. Si en ese momento te bañas, el agua caliente hará que los vasos se dilaten e irriguen hacia otros sitios del cuerpo.
  • Si toma medicamentos para enfermedades del corazón tenga cuidado.
  • No se sobrecaliente, manténgase bien hidratado y si padece de enfermedades de la piel que sean contagiosas, utilice piscinas privadas.
  • No permanezcas más tiempo del aconsejable en las piscinas. Sobre todo las que son cubiertas o con el agua demasiado caliente. Los instructores o médicos son los que indicarán los minutos para cada caso en particular.
  • Ten en cuenta que la presión que el agua caliente ejerce sobre la caja torácica hace que la inspiración sea más simple pero no la espiración. Puede traerte somnolencia, sensación de fatiga o cansancio. Apenas experimentes estos síntomas, sal de la piscina.