Playas contaminadas: Conoce algunas enfermedades que producen

La contaminación de las playas se debe a la disposición de sustancias introducidas por el hombre en forma directa o indirecta las cuales alteran las condiciones del agua, y la arena en su estado natural. Es por ello que el día de hoy te traemos las enfermedades más comunes que nos pueden producir las playas contaminadas. Síguenos leyendo.

Dermatitis

Los desperdicios arrojados o enterrados en la arena aumentan la cantidad de microagentes que producen irritación y picazón en la piel.

Verrugas plantares

Otra de las enfermedades que pueden ocasionar las playas contaminadas son las verrugas o papilomas. Estas son benignas aunque dolorosas y se localizan en la planta de los pies. Hay que tener en cuenta que son muy contagiosas. Para impedir el contagio hay que evitar caminar descalzos en zonas muy concurridas, como vestuarios, gimnasios o piscinas. Usar chanclas o calcetines de neopreno

No compartir calzado u otras prendas con otras personas. Evitar las rozaduras o los traumatismos. Hidratar adecuadamente los pies. Especial cuidado en personas con las defensas bajas. Conviene saber que algunas se curan de forma espontánea. Visitar el dermatólogo para un correcto diagnóstico. La crioterapia o el tratamiento de congelación con frío dan buenos resultados.

Infecciones estomacales

Playas contaminadas

La E. coli es una bacteria intestinal que provoca graves diarreras (en algunos casos incluso acompañadas de hemorragias) en las personas infectadas. Su presencia es habitual en aquellos lugares próximos a vertidos de aguas fecales

Otitis del nadador

Así es como se llama a la infección de la parte exterior del oído, causada por el agua que queda en su interior después de nadar. Dicha agua puede ser el caldo de cultivo ideal para que aparezcan bacterias. Aunque en otras ocasiones, en playas no muy limpias, esos microorganismos ya pueden estar en la propia agua del mar.

Parásitos

Principalmente los anquilostomas. Estos microorganismos suelen vivir en los intestinos de los perros, pero pueden llegar a las playas a través de los animales que defecan en ellas. Penetran en el organismo humano a través de la piel de las personas que caminan descalzas, y provocan una horrible hinchazón de los mismos. Su presencia es más habitual en los países de clima tropical, pero pueden encontrarse en cualquier playa que no esté suficientemente limpia. Caminar con sandalias es el mejor método de prevenir un posible contagio.

Micosis

Generada por el aumento de hongos que invaden una zona de la piel y que son producto de los desechos orgánicos arrojados en la playa.

Prurito del nadador

El prurito del nadador es una erupción cutánea que produce picazón y que puede presentarse después de ir a nadar o de vadear al aire libre. También conocido como “dermatitis por cercarias”, el prurito del nadador es más frecuente en lagos y estanques de agua dulce, pero, a veces, se produce en agua salada.

El prurito del nadador es un sarpullido causado generalmente por una reacción alérgica a los parásitos que ingresan en la piel mientras nadas o estás en el agua tibia.

Por lo general, los parásitos que causan el prurito del nadador se encuentran en las aves acuáticas y en algunos mamíferos. Estos parásitos pueden ser liberados en el agua. Los humanos no son huéspedes adecuados, por lo que los parásitos mueren al poco tiempo mientras todavía están en la piel.

El prurito del nadador es incómodo, pero por lo general desaparece por sí solo en unos pocos días. Mientras tanto, puedes controlar la picazón con medicamentos recetados o de venta libre.

Heridas que pueden infectarse

 Objetos de vidrio o plástico rotos pueden causar lesiones a la piel, que se infectan por las condiciones insalubres de la playa.

Pie de Atleta

La infección más común es el pie de atleta, una infección causada por hongos que produce picor y malestar. También pueden aparecer papilomas en los pies. La principal causa de estas afecciones se suele encontrar en los suelos y vestuarios de las piscinas públicas. Al caminar descalzo sobre superficies mojadas compartidas, hay un mayor riesgo de contraer infecciones por hongos.

Infecciones en los ojos

Los ojos requieren un cuidado especial tanto en la playa como en la piscina para evitar irritaciones e infecciones, sobre todo en los niños y en las personas que llevan lentes de contacto. Es importante protegerse los ojos en el agua, igual que lo hacemos de los rayos solares, para cuidar la salud ocular y minimizar los efectos de ojos rojos después de pasar un día en la playa o en la piscina. Debe tenerse en cuenta que tanto el cloro como la sal provocan irritaciones, enrojecimiento y sequedad en los ojos.

Una de las infecciones más comunes que se adquieren en playas contaminadas es la conjuntivitis, una inflamación de las membranas que recubren la superficie interna de los párpados y la superficie anterior de la córnea. Hay diferentes tipos de conjuntivitis:

Alérgica: provocada por el contacto con detergentes como el cloro en las piscinas.

Bacteriana: por bacterias de los orines o fecales.

Fúngica: por hongos procedentes de prendas largamente húmedas.

Vírica: por moluscos, cuya incidencia en las piscinas es importante sobre todo en los niños.

Para evitarla, lo mejor es proteger los ojos con gafas de agua para evitar el contacto con sustancias irritantes como el cloro y con algunos gérmenes típicos de este medio. La posibilidad de infecciones conjuntivales desciende de manera significativa si se usan gafas homologadas para nadar. Estas protegen los ojos de la sal, el cloro y posibles bacterias presentes en el agua.

Es desaconsejable que las personas que usan lentes de contacto las usen en playas y piscinas mientras se bañan, porque el contacto directo con la córnea puede producir unas condiciones de oxigenación que favorecen infecciones por hongos, protozoos y bacterias. Pueden sustituirlas por gafas de natación graduadas.